Eygalières
Uno de los pueblos más bonitos de los Alpilles, con casas de piedra, árboles frondosos y cafés perfectos para una mañana sin prisa. Visiten el mercado del viernes y después suban hasta las ruinas del castillo.

7–8 de agosto de 2027 · Orgon, Francia
Esperamos que aprovechen su estancia para descubrir todo lo que ofrece el sur de Francia. Si se quedan unos días más para recorrer los paisajes de Provenza, visitar pueblos cercanos o descansar en la playa, estamos seguros de que esta región les encantará tanto como a nosotros. Un consejo práctico: les conviene alquilar un auto. Provenza se disfruta mucho más al recorrerla en auto, y así llegarán con facilidad a todos los lugares que recomendamos abajo.
Uno de los pueblos más bonitos de los Alpilles, con casas de piedra, árboles frondosos y cafés perfectos para una mañana sin prisa. Visiten el mercado del viernes y después suban hasta las ruinas del castillo.
Elegante y animado, con boutiques, terrazas y un famoso mercado los miércoles. Van Gogh pintó aquí algunas de sus obras más conocidas, y las ruinas romanas de Glanum están justo a las afueras.
Una antigua ciudadela en lo alto de una colina, con vistas impresionantes del valle. Después de recorrer el pueblo, visiten las Carrières de Lumières, donde enormes proyecciones de arte transforman una antigua cantera.
En lo alto del Luberon, Gordes es uno de los pueblos más bonitos de Provenza, con casas de piedra, calles sinuosas y amplias vistas del valle. Es perfecto para pasear, tomar un café o almorzar mientras disfrutan del paisaje.
Para tomar una copa en un lugar un poco más especial, La Bastide de Gordes también es una opción preciosa.
Sus canales, sus antiguas ruedas hidráulicas, las tiendas de antigüedades y los cafés junto al agua hacen de L’Isle-sur-la-Sorgue un lugar encantador para recorrer con calma durante unas horas.
Siete papas vivieron aquí, y la ciudad sigue impresionando: el imponente Palacio de los Papas, murallas medievales intactas y el Pont Saint-Bénézet, que termina a mitad del Ródano. Quienes disfruten del vino pueden continuar hacia Châteauneuf-du-Pape.
La ciudad de Cézanne: piedra dorada, fuentes y bulevares arbolados para pasear sin prisa. Sus mercados diarios y sus cafés la convierten en un destino perfecto para pasar el día.
Cassis es un puerto pesquero de tonos pastel, famoso por su buen vino rosado y por ser punto de partida para descubrir las Calanques. Pueden tomar un barco desde el puerto o hacer una caminata desde el pueblo hasta las calas para darse un baño.
Nice, Antibes y Cannes combinan centros históricos, playas y excelente comida; Èze y Menton son más pequeños y llenos de encanto. Mónaco y Saint-Tropez aportan un toque de glamour.
Una isla preciosa frente a la costa mediterránea, conocida por sus aguas turquesas, sus playas y sus senderos tranquilos. Allí casi no circulan autos, así que lo mejor es recorrerla en bicicleta o a pie.
Con sus espectaculares acantilados de piedra caliza, agua turquesa y el precioso lago de Sainte-Croix, las gargantas del Verdon son una excursión increíble en plena naturaleza.
Vayan al Pont du Galetas, donde el cañón se abre hacia el lago, y alquilen un kayak o un bote de pedales para explorarlo desde el agua. También encontrarán muchos lugares cercanos para nadar, caminar o simplemente disfrutar de las vistas.